Carter Chambers (Freeman), mecánico y gran lector, felizmente casado, se encuentra compartiendo habitación de hospital con el egoísta e insoportable multimillonario Edward Cole (Nicholson), propietario del hospital y de otras muchas cosas. Ambos tienen cáncer y ambos reciben el mismo diagnóstico: les queda un año de vida. Ante la sentencia, Edward decide poner en práctica una idea de Carter: escribir una lista de “cosas que hacer antes de morir”, y realizarla.
Es una fantasía agradable, con envoltorio de comedia, para transmitir un mensaje bienintencionado, con lo que eso tiene de bueno y de malo. De bueno porque la comedia y la sonrisa permiten abordar cualquier tema; de malo porque si es imposible de creer y el espectador no entra, el mensaje no llega a puerto.
Se puede dar por válida la situación y disfrutar del enfrentamiento. Una visión plana, materialista y egoísta del mundo o una visión trascendente –“se llama fe”, dice Freeman– que te lleva a hacer felices a los demás. El narrador, Freeman, no dice “Edward Cole fue un maldito egoísta”, sino “murió con el corazón abierto a los demás”.
No es una película demasiado profunda, pero si generosa y positiva, y nos puede servir para hacer este ejercicio: ¿Cúal serían los tres deseos que tu escribirias en esa lista...?
viernes, 27 de junio de 2008
lunes, 2 de junio de 2008
Las Sendas ( Manuel Iserte) Editorial Brief
A partir de 12 años.
No es preciso hacer fichas de pensamiento apreciativo con este sencillo libro. Basta tan solo con disfrutar de su lectura. Esto es el mejor exponente de lo que debe ser un libro para que entre en el corazón del lector sin necesidad de forzar el análisis, y que deje improntas de lo que queremos transmitir.
El libro presenta a unos adolescentes preocupados por cosas normales para su edad. Todo el ambiente que respira, el lenguaje con el que está escrito, el ambiente de los amigos y de las familias, denota sencillez y normalidad, al contrario de muchas publicaciones para preadolescentes, en que el lenguaje y el ambiente que describen dejan mucho que desear.
No es preciso hacer fichas de pensamiento apreciativo con este sencillo libro. Basta tan solo con disfrutar de su lectura. Esto es el mejor exponente de lo que debe ser un libro para que entre en el corazón del lector sin necesidad de forzar el análisis, y que deje improntas de lo que queremos transmitir.
El libro presenta a unos adolescentes preocupados por cosas normales para su edad. Todo el ambiente que respira, el lenguaje con el que está escrito, el ambiente de los amigos y de las familias, denota sencillez y normalidad, al contrario de muchas publicaciones para preadolescentes, en que el lenguaje y el ambiente que describen dejan mucho que desear.
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