Carter Chambers (Freeman), mecánico y gran lector, felizmente casado, se encuentra compartiendo habitación de hospital con el egoísta e insoportable multimillonario Edward Cole (Nicholson), propietario del hospital y de otras muchas cosas. Ambos tienen cáncer y ambos reciben el mismo diagnóstico: les queda un año de vida. Ante la sentencia, Edward decide poner en práctica una idea de Carter: escribir una lista de “cosas que hacer antes de morir”, y realizarla.
Es una fantasía agradable, con envoltorio de comedia, para transmitir un mensaje bienintencionado, con lo que eso tiene de bueno y de malo. De bueno porque la comedia y la sonrisa permiten abordar cualquier tema; de malo porque si es imposible de creer y el espectador no entra, el mensaje no llega a puerto.
Se puede dar por válida la situación y disfrutar del enfrentamiento. Una visión plana, materialista y egoísta del mundo o una visión trascendente –“se llama fe”, dice Freeman– que te lleva a hacer felices a los demás. El narrador, Freeman, no dice “Edward Cole fue un maldito egoísta”, sino “murió con el corazón abierto a los demás”.
No es una película demasiado profunda, pero si generosa y positiva, y nos puede servir para hacer este ejercicio: ¿Cúal serían los tres deseos que tu escribirias en esa lista...?
viernes, 27 de junio de 2008
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